Karma, reencarnación y multidimensionalidad

AUTOAYUDA ESPIRITUALIDAD

Reencarnar hasta alcanzar la conciencia de unidad

La Reencarnación es un tema controvertido, mientras algunos lo niegan otros lo aceptan como el natural proceso de la evolución del alma. Transcribo a continuación una lección recibida de los maestros espirituales.

Si contemplamos la creación, vemos cómo las leyes que rigen el universo son de una profunda sabiduría y no podemos más que concluir que han sido concebidas por una inteligencia superior y que no pudieron haber salido de una forma espontánea. Existe un orden universal que difícilmente se puede negar, que tiene que estar regido por algo que nos es incomprensible todavía pero, desde luego, muy superior a lo que podamos siquiera imaginar.

Hay otra cosa que es evidente para el más simple observador, y es que todo evoluciona. ¿Hacia dónde? no sabemos, pero desde el comienzo del universo físico se van formando diferentes clases de materia, las cuales van evolucionando hacia formas de vida más complejas hasta llegar al ser humano. Así pues, la evolución es incontestable, sólo que no sabemos hacia dónde se dirige o cuál es el futuro de toda esta creación. Los diferentes místicos de la humanidad han dado cada uno su versión, pero todos coinciden en que nos dirigimos hacia nuestro origen.

Si hablamos de evolución, nos encontramos ante el tema de reencarnación que unos aceptan y otros no; pero los que creen en ella, cada uno da una diferente interpretación. ¿Cuál es la verdadera? Todas tienen parte de verdad, aunque con una conciencia de tercera dimensión no se pueden entender, en toda su magnitud, los misterios de la creación. Conforme vayamos abriendo nuestra conciencia a los otros planos, iremos comprendiendo mejor el proceso creativo y el porqué de los diferentes acontecimientos que se realizan a lo largo de la creación y evolución del universo.

La doctrina de la reencarnación expone que el hombre nace una y otra vez en la Tierra hasta llegar a tomar conciencia de su divinidad. Cuando nuestro Espíritu o Chispa Divina, llamada Yo superior, Ser Esencial o Yo total, desea experimentar  el mundo físico, acepta entrar en el olvido total de su verdadero ser para  redescubrirlo a través de múltiples experiencias. Todas estas vidas tienen lugar simultáneamente en un eterno presente, ya que el tiempo lineal como lo percibimos mientras estamos encarnados, no es así. Esto se debe a nuestra multidimensionalidad, somos seres multidimensionales. Pero como al estar inmersos en el sistema espacio-temporal no entendemos la simultaneidad, tenemos que explicar este proceso como vidas sucesivas. Así, el Yo Superior se expresa simultáneamente en diferentes personalidades en distintos momentos de la historia de la Tierra. Sus experiencias sirven para desarrollar su creatividad y crecer espiritualmente, compensándose unas a otras hasta lograr la comprensión de lo que en realidad somos, que es AMOR.

 

Después de la muerte física, el alma se dirige hacia el mundo espiritual y llega al plano que le corresponde por frecuencia vibratoria. Allí se encuentra con el grupo de almas con las que ha interactuado a través de varias vidas y se comunican entre ellas para analizar el trabajo efectuado durante la vida que acaba de terminar y verificar los avances obtenidos en ella.

A continuación, el alma, habiendo tomado conciencia de su verdadero ser divino, va al plano de aprendizaje en el que se estudian las verdades cósmicas y  cómo funciona la creación. Acto seguido, después de trabajar intensamente en tratar de mejorar los defectos de carácter, el alma decide regresar a la Tierra o seguir su evolución en el mundo espiritual, en donde también se avanza pero más lentamente. Sin embargo, hay ciertas experiencias que sólo ofrece el mundo físico, en el que al ser el ambiente tan adverso, se aprenden las virtudes en forma rápida y profunda.

Cuando un alma decide continuar evolucionando en el plano terrenal, antes de comenzar una nueva encarnación, recibe la ayuda de su guía principal y de otros altísimos seres que se dedican a organizar las vidas que las almas necesitan para avanzar.

Se le proponen al alma las diferentes opciones que puede elegir en lo que respecta al cuerpo, el sexo, la familia, el medio socioeconómico y el lugar geográfico, según lo que decida experimentar. Se consideran todos los aspectos de la próxima vida que le servirán para su avance espiritual, así como para compensar errores que ha provocado con su actuar egocéntrico en el curso del proceso evolutivo. Asimismo se eligen las almas con las que actuará en esa vida, en muchas ocasiones como compensación, o para expresar el perdón y el amor. Se organizan, y el alma acepta, los diferentes obstáculos que tendrá que superar durante su vida.

La enseñanza de la reencarnación nos lleva a comprender el porqué de nuestras diferencias de destino, de estado de conciencia, de medio socioeconómico, de sufrimientos. Parecería que la vida se ensaña con algunos, dándoles a otros todas las satisfacciones materiales. Sin embargo, todo en la vida tiene una razón de ser y esto se explica porque cada cual se encuentra en un nivel de conciencia distinto según su grado de evolución y, por otro lado, se trata de experiencias que difieren unas de otras porque han sido concebidas con un objetivo específico de aprender ciertas virtudes, así como para desarrollar la creatividad que yace en el interior de cada uno.

En el mundo vemos seres en muy distintos niveles de evolución. Mientras algunos actúan en forma negativa que llega hasta la crueldad, otros están en la búsqueda de la Luz ejerciendo el amor a sus semejantes. Esto no quiere decir que unos sean mejores que otros, ya que todos, intrínsecamente, tenemos la misma cantidad de luz; la diferencia estriba en el grado en que cada uno se ha purificado a través de la desidentificación con el ego, que es el que nos cubre de sombra.

Todas las acciones de los seres humanos están interrelacionadas, y aun las más inarmónicas sirven a quienes sufren de ellas para desapegarse de este plano, eliminar karma y practicar la compasión y el no juicio.

Romper la armonía tiene su costo y se llama “karma”

Cada vez que rompemos la armonía universal, que es amor, con nuestro actuar egocéntrico, obra la ley causa-efecto o lo que se entiende por karma. Entonces se nos da la oportunidad de tener una determinada experiencia que nos enseñe la forma correcta de actuar. No es un acto punitivo del universo, sino el simple efecto de nuestras causas que necesitan ser corregidas para restablecer el equilibrio perdido.

En la experiencia del mundo físico, se necesita experimentar todo: tanto lo agradable  como lo desagradable, ya que esto último nos templa y nos fortalece, siendo el placer sólo un aliciente que nos permite continuar la lucha y la superación. Un mensaje de los guías nos aclara por qué volvemos una y otra vez a encarnar en el mundo físico.

La vida en el mundo espiritual es la verdadera vida y no se comprende esto mientras se está inmerso en la materia física. Nuestra existencia es maravillosa, pero siempre está presente la atracción de la Fuente que nos dio la vida y la individualidad. Es por esta atracción por lo que nos vemos impelidos a avanzar, y sabemos que no hay mejor escuela que la vida en el plano físico, ya que tenemos que comprender su funcionamiento en forma completa. Es decir, que se tiene que pasar por todas las experiencias para merecer el siguiente plano pues ha sido nuestra voluntad expresarnos en el plano de la materia física. Nos cuesta trabajo, mientras estamos allí, comprender cómo se puede desear ir a sufrir y pasar por toda clase de privaciones, pero se tiene que entender que el enfoque en esta dimensión es completamente distinto. El sufrimiento y las privaciones ayudan a desapegarse del atractivo del plano terrenal, el cual, mientras se sigue vibrando en esa tesitura, nos atrae irremisiblemente a volver a él. Es por esto por lo que se escoge sufrir, ya que eso eleva la vibración y nos ayuda a desapegarnos del plano en el que nos vemos atrapados si nos dejamos llevar por sus placeres ilusorios y sus espejismos. El sufrimiento, ya sea físico o moral, nos eleva de la vibración terrena pues se opone a nuestro deseo de bienestar, que es lo que nos apega a esa dimensión.

Una vez que se han desarrollado todas las virtudes a través de las distintas vidas, el alma pasa al siguiente plano donde ya no es necesario regresar a la Tierra.

Autora: Carmen de Sayve

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