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¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si tengo osteoporosis significa que estoy viviendo o que he vivido un conflicto de “falta de apoyo” en mi estructura familiar. 

Tal vez mis hijos ya crecieron y han dejado el hogar, tal vez mi esposo ya no me busca sexualmente, ya no me habla, ya no me toma en cuenta, tal vez he quedado viuda o sola. Tal vez ya no me llaman mis amigas para ir a tomar el café. Ya nada es como antes.

Me siento sola e impotente en mis relaciones con los demás. Siento haber perdido influencia sobre mis vínculos más cercanos. Siento que ya no puedo ni quiero sostener tanto peso. Necesito alivianarme, sacarme “mochilas emocionales”. Necesito comenzar a soltar culpas y cerrar heridas largamente arrastradas.

La osteoporosis me está queriendo decir que mi rigidez me ha llevado demasiado lejos, que necesito flexibilizar mi sistema de creencias. Me está avisando que cuanto más rígida me pongo más frágil soy. Me está comunicando que la fortaleza pasa por aprender a aceptar mi propia vulnerabilidad.

A nivel transgeneracional…

A nivel transgeneracional puede tener que ver con una alianza inconsciente con algún ancestro cuyo fundamentalismo fue muy destructivo para el clan. Alguien que prefirió defender su postura contra todo sentido común, aún causando gran dolor a su alrededor. Un ancestro cuya soberbia fue más fuerte que el amor, causándole grandes pérdidas afectivas, por no haber sabido dar su brazo a torcer a tiempo.

Tipos de Impacto:

Mi osteoporosis tendrá diferentes impactos en mí, determinados por el tipo de resentir emocional que yo estoy viviendo:

  •  Impacto neuroinmunitario: Afectación en el sistema autoinmune: “No me he podido defender, no puedo quejarme”.
  • Impacto neurovegetativo: Afectación en todo el tubo digestivo y los pulmones: “No puedo digerir lo que me sucede”.
  • Impacto neurohormonal: Afectaciones como diabetes o problemas en tiroides: “Ya no recibo dulzura ni atención”.
  • Impacto osteoarticular: Afectaciones en huesos y articulaciones: “Me han atacado y no puedo defenderme”.

¿Cómo libero esa emoción?

Ante todo es necesario contactar con la emoción profunda. Indagar nuestro sistema de creencias y preguntarnos cuán rígidos somos. Comenzar por no resistirnos a los cambios que nos propone la vida. No resistirnos a los movimientos naturales, como por ejemplo, que nuestro hijo se vaya de casa, que nuestros afectos se alejen porque comienzan a hacer su propia vida, etc. Luego indagar en nuestro árbol genealógico para descubrir con qué ancestro estamos haciendo una alianza inconsciente. El solo hecho de descubrirlo ya es liberador.

Conocernos y entendernos es el comienzo del camino de la sanación. De eso se trata la vida, venimos a aprender. Una vez aprendida la lección que la enfermedad nos propone, ya no será necesaria.

Libros Recomendados:

Emociones que Enferman

 

 

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