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¿Qué significa ser hiperempático?

Ser hiperempático es cuando te afectan las energías de otras personas, y tienes una capacidad innata de sentir y percibir intuitivamente a los demás. Tu vida está inconscientemente influenciada por los deseos, sueños, pensamientos y estados de ánimo de los otros. Ser hiperempático es mucho más que ser muy sensible y no se limita sólo a las emociones. Los hiperempáticos pueden percibir sensibilidades físicas e impulsos espirituales, así como simplemente saber las motivaciones e intenciones de los demás. O eres hiperempático o no lo eres. No es un rasgo que se aprende. Estás siempre abierto, por así decirlo, para procesar los sentimientos y la energía de las otras personas, lo que significa que realmente sientes, y en muchos casos cargas con las emociones de los demás.

Muchos hiperempáticos experimentan diariamente cosas como fatiga crónica, sensibilidades al medio ambiente, o dolores y sufrimientos inexplicables. Estas son todas cosas que son más propensas a ser adquiridas de influencias externas y no tanto de uno mismo. Esencialmente, estás caminando por el mundo con toda la acumulación del karma, emociones y energía de los demás.

Los hiperempáticos suelen ser triunfadores reservados. Se pueden tomar un tiempo para aceptar un cumplido; son más propensos a señalar los atributos positivos de otros. Son muy expresivos en todas las áreas de conexión emocional, y hablan abiertamente, y, a veces, son bastante francos. Pueden tener algunos problemas al hablar acerca de sí mismos o sobre sus propios sentimientos cuando otra persona lo  quiere escuchar (sin importar lo mucho que ellos escuchen a los demás). Sin embargo, pueden ser exactamente lo contrario: solitarios y aparentemente insensibles. Incluso pueden parecer ignorantes. Algunos son muy buenos para “bloquear” a los demás y eso no es siempre algo malo, al menos para el aprendizaje que el hiperempático debe hacer para filtrar el aluvión de emociones de los demás, que muchas veces se fusionan con su propios sentimientos prococándole gran confusión.

Los hiperempáticos tienen una tendencia a sentir abiertamente lo que está fuera de ellos más que lo que está dentro de ellos. Esto puede provocar que una persona  hiperempática ignore sus propias necesidades. En general un hiperempático no es violento ni agresivo y se inclina más hacia ser un gran pacificador. Cualquier conflicto lo llena de desarmonía y le crea una sensación de mucha incomodidad. Si se encuentran en medio de una confrontación, se esforzarán por resolver la situación lo antes posible. Si expresan palabras duras al defenderse a sí mismos, probablemente van a disgustarse por su falta de auto-control, y tendrán una preferencia por resolver pacíficamente el problema lo más rápido posible.

Los hiperempáticos se inclinan más a recoger los sentimientos de los demás y proyectarlos sin darse cuenta de su origen. Hablar las cosas es un factor importante para la liberación de las emociones en el aprendizaje del hiperempático. De ésta forma pueden desarrollar un grado aún mayor de entendimiento para poder encontrar paz en la mayoría de las situaciones.

La desventaja es que los hiperempáticos pueden reprimir las emociones y construir barreras gigantes a fin de no dejar que los demás sepan de sus pensamientos y/o sentimientos más íntimos. Esta retención de la expresión emocional puede ser un resultado directo de una experiencia traumática, una educación sin expresión, o simplemente de que se les decía cuando niños, “¡Los niños están hechos para ser vistos pero no oídos!”

Sin lugar a dudas, esta retención emocional puede ser perjudicial para la salud. Mientras por más tiempo uno no libere sus pensamientos y/o sentimientos, estos construyen más poder. Los pensamientos y/o sentimientos con el tiempo pueden convertirse en explosivos, si no paralizantes. La necesidad de expresarse con honestidad es una forma de sanarse y es una elección abierta a todos. No hacerlo puede resultar en una ruptura de la persona y en una inestabilidad emocional y mental, o la creación de una dolencia física o una enfermedad.

Los hiperempáticos son sensibles a la TV, vídeos, películas, noticias y transmisiones. La violencia o los dramas emocionales que representen escenas impactantes de dolor físico o emocional en adultos, niños o animales pueden llevar a un hiperempático fácilmente a las lágrimas. A veces, pueden sentirse físicamente enfermos o ahogarse en lágrimas. Algunos hiperempáticos tienen dificultades para comprender tal crueldad, y pueden tener graves dificultades para expresarse frente a la ignorancia, mente cerrada y evidente falta de compasión de otros. Ellos simplemente no pueden justificar el sufrimiento que sienten y ven.

Vas a encontrar a muchos hiperempáticos trabajando con personas, animales o naturaleza, con una verdadera pasión y dedicación para ayudarlos. A menudo son infatigables profesores y/o cuidadores de nuestro medio ambiente y todo lo que está dentro de él. Muchos voluntarios son hiperempáticos y renuncian a su tiempo libre para ayudar a los demás sin remuneración ni/o reconocimiento.

Los hiperempáticos pueden ser excelentes narradores debido a una imaginación sin fin, mente inquisitiva y conocimiento cada vez mayor. Pueden ser grandes románticos en el fondo y muy amables. También pueden ser los “guardianes” de los conocimientos ancestrales y de la historia familiar. Si no son los típicos historiadores de la familia, pueden ser los que escuchan las historias pasadas y que poseen la mayor parte de la historia familiar. No es sorprendente que hayan comenzado a investigar acerca de su propio árbol genealógico.

En general les atrae la música y/u otras artes expresivas que les sirven de válvula de escape y reguación del gran caudal emocional que experimentan.  Algunos pueden preguntarse cómo los hiperempáticos pueden escuchar un estilo de música, y en pocos minutos, cambiar a algo completamente diferente. Las letras de las canciones pueden tener efectos adversos, de gran alcance en los hiperempáticos, sobre todo si son relevantes a una experiencia reciente. En esos casos, es aconsejable que escuchen música sin letra, ¡para evitar jugar con sus emociones!

Ellos son igualmente expresivos con el lenguaje corporal que con las palabras, pensamientos y sentimientos. Su creatividad se expresa a menudo a través del baile, la actuación, y los movimientos corporales. Los hiperempáticos pueden proyectar una cantidad increíble de energía que describe y/o libera su emoción. Pueden perderse en la música, hasta el punto de estar en un estado de trance; se convierten en uno sólo con la música, a través de la expresión de sus cuerpos físicos. Ellos describen esta sensación como una experiencia donde el  tiempo se detiene, y todo lo demás a su alrededor deja de existir por un instante. Este tipo de actividades son altamente terapéuticas para una persona hiperempática.

Personas de toda clase e incluso los  animales se sienten atraídos por la calidez y la compasión genuina de los hiperempáticos. Sin darse cuenta siquiera por qué, todo el mundo se siente atraído hacia las personas hiperempáticas. Son un imán. Pero así como cualquiera se les acerca, tendrán ellos que aprender a discernir y discriminar cuales son las personas tóxicas y cómo evitarlas, ya que los hiperempáticos son una carnada ideal para psicópatas y narcisistas.

Incluso a completos desconocidos les resulta fácil hablar con hiperempáticos de sus cosas más personales, y antes de darse cuenta, han derramado sus corazones y almas sin proponérselo conscientemente. Es como si en un nivel subconsciente esa persona sabe instintivamente que los hiperempáticos los van a escuchar de manera compasiva.

Estos son los “grandes escuchas”  de los demás. Pueden ser extrovertidos, entusiastas y un placer de estar con ellos, ¡así como altamente humorísticos en los momentos más insólitos! Por otro lado, los hiperempáticos pueden tener cambios de humor que harán que otros alrededor de ellos quieran saltar por la borda y abandonar el barco. Los pensamientos y sentimientos que reciben de todos pueden ser tan abrumadores (si no se entienden) que sus estados de ánimo pueden fluctuar con la velocidad del rayo. En un momento pueden ser realmente felices y, de la nada, miserables.

Abandonar a un hiperempático en la angustia de sus alternados cambios de ánimo puede crear efectos perjudiciales. Una simple separación de un amor  puede hacer que la recuperación de un hiperempático sea un largo camino. Muchos hiperempáticos no entienden lo que está ocurriendo en su interior. Ellos literalmente no tienen idea de que las emociones de otra persona las sienten como propias y las reflejan hacia el exterior. Están confundidos en cuanto a por qué en un momento todo estaba bien, y luego el siguiente, se sienten tan deprimidos, solos, etc. La necesidad de entender las posibilidades de conexión empática es una parte vital del viaje de los hiperempáticos para ellos mismos y para quienes los rodean.

Los hiperempáticos son a menudo solucionadores de problemas, pensadores e investigadores de muchas cosas. En lo que concierne a los hiperempáticos, donde hay un problema, también hay una respuesta. A menudo buscarán hasta que encuentren una – aunque sólo sea por su paz mental. Esto sin duda puede resultar beneficioso para los demás en sus relaciones, en el trabajo, o en la casa. Los hiperempáticos pueden literalmente (probablemente sin el conocimiento de lo que está ocurriendo en realidad) utilizar conocimiento universal y orientarse a la solución de cualquier cosa en la que ponen su cabeza y corazón.

Las personas hiperempáticas a menudo son soñadores vivas y/o lúcidas. Pueden soñar en detalle y son inquisitivas acerca del contenido del sueño. A menudo sienten que de algún modo los sueños están vinculados a su vida física, y no son sólo un montón de imágenes sin sentido e irrelevantes. Esta curiosidad lleva a muchos soñadores hiperempáticos a desentrañar algunos de los “misteriosos” contenidos de los sueños desde una edad temprana y a conectar la interpretación con la relevancia en sus vidas físicas. Si no es así, pueden soñar con interpretaciones a través de otros medios.

Los hiperempáticos tienen dificultades para mantenerse enfocados en lo mundano. Si la vida no es estimulante, una persona hiperempática va a entrar en un estado de desconexión de su entorno inmediato. Van a ir a alguna parte, o estar en un lugar, y parecer completamente desconectados. Su cuerpo estará allí pero su mente estará en “otro lugar”.  Si un profesor imparte clases con poca o ninguna interacción emocional, los hiperempáticos no serán receptivos a este tipo de enseñanza y pueden sumirse en un estado de ensoñación.

Si en cambio, un profesor  le da a un estudiante hiperempático una enseñanza con estímulos emocionales, conseguirá que su alumno sea receptivo y esté bien alerta. Los hiperempáticos son un público cautivo. Este mismo principio se aplica en la actuación. Un actor puede cautivar a la audiencia a través de la expresión (en todos los aspectos) de emociones (como si en realidad experimentaran el papel que están representando) o los perderá por completo. Los hiperempáticos pueden ser actores destacados.

Los hiperempáticos con frecuencia experimentan “déjà vu” y sincronicidades. Lo que puede comenzar inicialmente como, “Oh, qué casualidad”, dará lugar a la comprensión de las coincidencias. Estas sincronicidades se convertirán en acontecimientos bienvenidos y en continua expansión. Las sincronicidades pueden provocar un sentimiento de euforia cuando los empáticos se identifican con ellas y aprecian la conexión a su naturaleza empática.

Los hiperempáticos son más propensos a haber tenido experiencias paranormales a lo largo de sus vidas. Las NDS’s (experiencias cercanas a la muerte) y las OBE’s (experiencias fuera del cuerpo) pueden causar a un hiperempático desprevenido un período de despertar dándoles el impulso necesario para un viaje de autodescubrimiento.

Muchos de ellos pueden quedar atrapados en la vida, en estructuras, mandatos y formas que la sociedad exige cumplir, y forzarse en encajar en ellos para evitar esa sensación de soledad y de ser diferentes que muchas veces los acompaña. Es importante sin embargo que adviertan las señales de su propia naturaleza como personas hiperempáticas y que comiencen el camino de autoaceptación y desarrollo de sus propias cualidades que, bien desarrolladas, son un don tanto para ellos como para quienes los rodean.

Para algunos hiperempáticos, la falta de comprensión hacia los sucesos paranormales que experimentan, puede conducir a la supresión de tales habilidades. (La mayor parte de estas habilidades son muy naturales y no son “pura coincidencia”.) Los hiperempáticos pueden adoptar, sin saberlo, la actitud positiva o negativa de los demás como propia, sin embargo, esto puede ser superado.

Es conveniente que las personas hiperempáticas desarrollen sus intereses en lo paranormal, lo esotérico y lo inexplicable con el fin de entender y aceptar sus circunstancias de vida y de desplegar sus dones naturales para la clarividencia, clariaudiencia y la sanación.

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