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Autoconocimiento, Psicología

Narcisismo y vampirismo emocional

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Características de las personas con trastorno narcisista de la personalidad:

Lejos de parecer personas con comportamiento  antisocial suelen ser encantadores, elocuentes y muy seductores. Pero en verdad son sujetos con estructuras cerebrales distintas a las normales a nivel de la corteza pre-frontal y solo son capaces de sentir emociones muy básicas (las asociadas al sistema límbico) como el odio, miedo, y un deseo sexual pronunciado. Todos ellos tienen muy desarrollado un sentido de grandiosidad y se sienten superiores al resto de la humanidad.  Estos comúnmente llamados proto-humanos aprenden desde muy temprano qué comportamientos necesitan para obtener lo que quieren, estudian  las emociones humanas como el amor, el dolor y la empatía, para luego imitarlas a la perfección. Muchos de ellos pueden mantener una “máscara de cordura” por un período largo de tiempo ya que suelen pasar sin ser detectados por los “radares humanos”. En el trabajo suelen ser divertidos y sociables. Son los que parecen escuchar “los problemas de los demás” (pero realmente lo hacen para obtener beneficios) .En las relaciones de pareja  hacen creer a sus conquistas que son sus almas gemelas bombardeándolas con atenciones desmedidas, galanterías y sexo explosivo (al ser unas de sus características la promiscuidad suelen tener mucha experiencia, que desde luego negarán). Pasado un corto tiempo, cuando se han ganado su confianza absoluta empezarán a hacer una campaña de triangulaciones, manipulaciones y lavado de cerebro para controlar a sus víctimas. Jugaran con periodos de frialdad y de acercamiento. Les mentirán permanentemente y cuando los confronten los intentarán hacer pasar por locos o celosos. En la desesperación de volver al “normal” estado de cosas, sus parejas o colegas intentarán hacer todo lo posible para satisfacer a su amante o amigo, incluyendo cerrar sus ojos y sus mente a los diversos comportamientos retorcidos de aquella persona que les ofreció una imagen ideal y que ahora los culpa por el fin de esa fase de idealización. Pero lo que continuará es otra fase bien identificada por científicos y por sobrevivientes de estas relaciones que se conoce como la etapa de la devaluación que culminará con el descarte final, que siempre es el más doloroso y humillante que puedan llevar a cabo. Si la situación es laboral será con la traición y la difamación, y si hablamos de relaciones de parejas sucederá con múltiples infidelidades a la vista de todos y una lenta socavación identitaria.

Cuando la persona involucrada está siendo devaluada por el narcisista, suele pasar primero por una etapa de negación en la cual la víctima prefiere creer que se está equivocando, que con buena voluntad y mayor atención de su parte hará cambiar a su colega o pareja. Poco a poco, las presas  tienen que admitirse a si mismas, que lo que están experimentado no puede explicarse como una buena persona que está actuando mal momentáneamente; sino que está frente a una persona que quiere conscientemente hacerle daño.  Los  narcisistas suelen perjudicar a miles de personas en sus vidas y dejar un pasaje de miseria humana por doquier. Ellos tratan de traer dolor y sufrimiento a prácticamente a todos los que tocan porque necesitan destruir a los empáticos a los que tanto envidian. Y aun así, de alguna forma, logran convencer a sus víctimas que son ellos los que han sido tratados mal.

Lo que quieren alcanzar, varía con el individuo. Para los miembros más inteligentes de este grupo  será el poder, sexo a destajo y dinero; para los menos motivados y mediocres, significará controlar una esposa o esposo  y a sus hijos para dar una imagen de respetabilidad mientras llevan una doble vida donde la promiscuidad  y la perversidad sexual llegan, a veces, a límites insospechados por la familia y los miembros de la comunidad.

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Las relaciones con narcisistas son experiencias altamente traumáticas

La palabra “trauma” deriva de la palabra griega “herida”. Cuando una persona tiene algún tipo de  relación con un narcisista  inevitablemente se produce una herida o trauma. Nuestros mecanismos de defensa se rompen y repentinamente no podemos funcionar en la vida diaria de la manera en que solíamos. Sentimos que el narcisista nos robó todo y nos dejó una cabeza en llamas que reproduce una y otra vez el abuso que no lográbamos ver por la confusión deliberada a la que fuimos sometidos. Ésta fue una relación en la cual la herida se iba produciendo de a poco y en forma encubierta, no fue un hecho terrible instantáneo como un accidente o un robo, por lo tanto nos forzamos a superar el dolor lo más rápido posible y al no lograrlo nos sentimos peor por no procesar el trauma en corto tiempo.  La suposición de que el abuso psicológico, físico y emocional debería superarse mucho más rápidamente que un atentado no es del todo correcta. El trauma del abuso narcisista es lento e insidioso y hace colapsar nuestra cosmovisión, nuestro valor como personas y nuestras vidas psíquicas de un solo golpe.

Si teníamos la creencia de que la honestidad es una virtud, que la justicia es la regla por la que la sociedad se mueve y que las personas son básicamente buenas que en ocasiones se equivocan, el narcisista nos mostró que había una realidad que ignorábamos: el mal, la injusticia, la mentira, la traición y la perversidad nos pueden rozar en cualquier momento y sin que lo hayamos podido prever. La tragedia es que vamos a llegar a conocer de primera mano todas las cosas que no queríamos creer que existían o que si sospechábamos que podían ocurrir siempre lo atribuíamos a personas ingenuas o “con problemas”.  Perdimos nuestro rumbo, nuestras fronteras, nuestro sentido de lo que somos. Esta pérdida es devastadora.

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Algunas de las certidumbres que fueron destrozadas debido al  encuentro con el  narcisista son:

  1. UN MÍNIMO DE SEGURIDAD

La mayoría de nosotros creemos que los seres humanos son básicamente buenos, honestos y no nos van a causar intencionalmente daño. Cuando el narcisista, asegurándonos que nos ama o que es nuestro amigo, nos hiere y abusa, ya sea a través de la mentira, causando la ruina financiera, daño físico o mental, el mensaje que nuestro cerebro recibe es que el mundo ya no es seguro. Ahora sabemos que existen personas esencialmente malas en esta tierra. Nos decíamos: “Eso no me va a pasar.” Nos sentíamos exentos porque habíamos estudiado, porque éramos conscientes de nuestras emociones y habíamos mejorado nuestra comunicación con los demás.  Y sin embargo, nos engañaron, nos manipularon y nos hicieron todo el daño posible.  Luego del abuso, es difícil enfrentar la realidad de que nuestra visión del mundo ha cambiado de forma permanente y que nuestras vidas se viven con una sensación de vulnerabilidad extrema, a menudo hasta el punto de estar híper vigilantes.

  1. LA RACIONALIDAD

Para la mayoría de los seres humanos, independientemente de la cultura a la que pertenezcamos, las cosas que suceden en la vida tienen un sentido, una razón y una lógica. El mundo se comporta de una forma medianamente predecible. Por el contrario, los narcisistas  tienen un comportamiento fuera de toda razón. Su abuso se basa en el sinsentido y nuestras vidas se convierten en piezas de rompecabezas que no encajan.

Cuanto más tratamos de dar sentido a los traumas más incomprensible y monstruosos, más prolongamos nuestro dolor. Sin embargo esta fase en la recuperación es casi inevitable. Los narcisistas desafían nuestra lógica. Carecen de cosas elementales como una conciencia. Cuando el trauma del abuso narcisista nos golpea, nuestra racionalidad se convierte en una pesadilla porque no encaja con el mal más absurdo. Los seres humanos normales no pueden comprender  el enfoque depredador que los narcisistas muestran hacia su propia especie que los lleva a elucubrar planes llenos de odio hacia aquellos que fingen amar o respetar.

  1. LA IDEA DE UN MUNDO MEDIANAMENTE  BUENO Y JUSTO

Así como suponemos que nuestro mundo es ordenado y tiene sentido, también tenemos la expectativa de que el mundo sea justo y equitativo. Esperamos que las personas honestas sean recompensadas y que los delincuentes terminen en la cárcel. Más aun, cuando alguien actúa mal o comete delitos tratamos de entender si hubo alguna circunstancia familiar o social que lo empujó a ello. Pero cuando nos enfrentamos a la tortura mental y emocional injustificada por parte de una pareja, familiar o colega narcisista quedamos destrozados infinitamente al punto de sufrir crisis de identidad, depresiones, enfermedades crónicas  y en aquellos que son creyentes la pérdida de la fe cuestionando el porqué de que Dios permita el accionar de personas que hacen el mal simplemente porque están aburridos.

  1. NUESTRA IDENTIDAD Y AUTO-ESTIMA

Cuando el narcisista nos golpea fingiendo querernos, experimentamos un dolor extremo que afecta  cómo nos vemos a nosotros mismos. ¿Fuimos débiles? ¿Estábamos necesitados? ¿Cómo  no logramos ver como en verdad eran? ¿Fuimos ingenuos o descuidados? ¿Cómo creímos semejantes  mentiras? ¿Cómo nos controló? ¿Nos volverá a suceder? ¿Sabremos responder apropiadamente esta vez?

Ser víctimas de abuso no fue nuestra elección. No queríamos que nos mintieran, engañaran, lastimaran, robaran y descartaran como un trasto viejo.  Nos sentimos impotentes y sin poder.

El trauma psíquico no es otra cosa que el colapso de la estructura de nuestra identidad como resultado de una experiencia humana catastrófica. Sumado a esto el daño se suele acentuar por la respuesta del medio que a menudo reacciona con indiferencia  o hasta con hostilidad. Debemos tener cuidado al tratar el tema luego del abuso narcisista con el fin de evitar etiquetas y juicios. Fuimos víctimas de abuso pero no nos quedaremos en eso. Sobreviviremos. Tenemos opciones.  Tenemos el poder de rearmar nuestra identidad y de crear una nueva visión del mundo, más humana y al mismo tiempo más realista que incorpora el hecho de que realmente existen personas malvadas, que son depredadores peligrosos que deben evitarse a toda costa. Esto no significa que debamos desconfiar de todo y todos en nuestro futuro, pero sí necesitamos evaluar rápidamente la presencia de rasgos narcisistas en los que nos rodean y de esa forma alejarnos sin demora. 

Notas Relacionadas: “Cómo Reconocer y Evitar a un Psicópata”

Fuente: Sobreviviendo a Psicópatas y Narcisistas.

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2 Comments

  1. Javier

    Wow, es tan dificil leer esto, uno pensaría que solo hay hombres narcicistas pero yo soy hombre y me tocó tener una relación con una persona así, fué muy terrible porque ella buscaba lastimarme y solo hacerme sentir un asco de persona, cuando ella estaba terriblemente vacia por dentro y solo quería sacar su odio…yo terminé perdonándola y dejándola ir, incluso llegó a mi casa con carabineros inventado cosas, es terrible y es muy dificil reconocer a esas personas porque saben finguir super bien… gracias por la información C:

  2. Werner

    Después de estar junto a una narcisista y actuar yo mismo de igual modo, aprendí a orientarme mejor. No os preocupéis y escuchar vuestra voz interior, esa es vuestra arma frente al género femenino. Utilizadla sin pudor, no os cagueis y disparar al corazón 😉 bang, bang, bang

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