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Aún las personas más ambiciosas y proactivas tienen ocasionalmente momentos en los que no tienen ganas de hacer nada y les cuesta terminar sus tareas o proyectos. La buena noticia es que todos podemos descubrir por qué nos encontramos en un “bajón de energía”.  Mejor aún, existen maneras de “salir del bajón” y volver a estar motivados otra vez. He aquí 6 maneras de recuperar las ganas cuando sientes que las has perdido.

1. Trata de reflexionar acerca de los motivos por los cuales te sientes “bajoneado”.

Estos pueden ser algunos de ellos:

  • Demoras la realización de determinada tarea porque sabes que después, una vez terminada ésta, tendrás que afrontar algo o hacer algo que no te gusta.
  • Te sientes cansado o cansada. No te estás alimentando correctamente. Te faltan horas de sueño, vitaminas o ejercicio físico o bien has estado enfermo y todavía no te sientes recuperado del todo.
  • Te falta confianza en ti mismo. Te asusta la idea de salir de tu zona de confort y realizar algo.
  • Estás justo en el medio de un proyecto, que es la parte más difícil de transitar. El entusiasmo del inicio no es tan fuerte y sabes que te falta bastante para terminar y ver resultados.
2. Cuando te propongas algo, intenta obligarte a cumplir sí o sí con la tarea o compromiso.

Por ejemplo, si te propones hacer ejercicio físico temprano en la mañana, ten a mano la ropa de gimnasia cerca de tu cama para verla apenas abras los ojos. Llama a un amigo o amiga y queda en encontrarte en algún lugar con él, así te obligas a cumplir no solamente con tu amigo sino también con tu objetivo de hacer ejercicio físico.

3. Cuando estés cansado o cansada, escucha a tu cuerpo y respétalo.

Hay días en los que es mejor que descanses. Si tu cuerpo lo necesita, es lo que tienes que hacer. Habrá otros días en los que tu energía esté alta y serán aquellos en los que podrás exigirle más actividad y rendimiento. Piensa cómo han sido tus hábitos hasta ahora. Algunos días tu cuerpo te pedirá más descanso, otros días necesitarás hacer más ejercicio físico y habrá otros en los que necesites respirar más aire fresco.

4. Cuando sientes baja autoestima, piensa POR QUÉ dudas de tus capacidades.

¿Como son tus pensamientos? ¿Acaso son negativos o pesimistas? ¿Has recibido alguna crítica, comentario que te ha molestado?¿Te ha sucedido algún incidente en el cual te has sentido herido o herida?  ¿Te comparas demasiado con otros? Cuando adviertas algún pensamiento perturbador intenta cambiarlo de inmediato por otro positivo y alentador. Corta el flujo de pensamientos negativos haciendo algo que te guste, que te divierta y distraiga y recupera la alegría lo antes posible.

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5. Cuando estés en la mitad del camino, persevera.

Cuando te propongas llevar a cabo algo,  es muy común estar motivado al principio. En ésta etapa estás lleno de entusiasmo y visualizas fácilmente el futuro que deseas. También es fácil sentir motivación cuando estás cerca del final de lograr algo importante. Cuando vez la meta cerca es más fácil sentirte motivado o motivada. En cambio, la mitad del “viaje” es la parte más difícil de sostener. En estos momentos recuerda siempre el “por qué” de tu objetivo. Mantén la llama encendida. Recuerda qué es lo que te motivó a comenzar el viaje. Deja que esta llama te ilumine por trayectos quizás oscuros, aunque no veas la meta todavía, aunque el horizonte se vea lejano. Solo persevera. Es la única forma de lograr cosas en la vida. Es parte de la prueba. “Ten fe aunque no lo veas (aún)”. Si lo haces, seguramente al final del camino lograrás tu objetivo.

6. Recuerda que “el bajón” no durará por siempre. Actúa de inmediato y comienza a salir de ese lugar de inacción.

Comienza con pequeños pasos, pero comienza! Recuerda que la perseverancia puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Recuerda que el éxito es un camino arduo, con muchas subidas y bajadas. Nunca es un camino lineal ni simple. Tampoco es cuestión de buena suerte como la gente se imagina. Recuerda que seguir adelante aún cuando te sientas desmotivado te ayuda a enfrentar tus miedos y a superarlos. Te obliga a salir de tu zona de confort y te desafía a ganar las batallas mentales que se libran dentro tuyo. Es parte de ir conociéndote a ti mismo, es parte de tu desarrollo personal y espiritual. Cada paso que des en momentos de desmotivación, valen mucho más que aquellos que das cuando estás entusiasmado, y serán esos pasos los que te llevarán finalmente a la meta deseada. Recuerda que el éxito tiene sabor agridulce y su camino está plagado de contradicciones que enriquecen la experiencia de estar vivo.

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